viernes, 1 de octubre de 2010

CONFESIÓN

Esta mañana Héctor y yo hemos ido a un colegio público de Leganés para recibir información sobre un curso de Nutrición que quiero hacer on line.

En el hall de entrada hay una ventanilla desde donde una mujer, entrada en carnes y edad y ataviada con camiseta y pantalón de chándal, atiende con desgana.

"para los talleres dos fotografías, fotocopia de DNI. Hoy es el último día. Sube a la primera planta, al salón de actos. Siguiente!!"

La mujer habla con desprecio, sin mirar a su interlocutor. Es la típica empleada harta de su trabajo, de la gente, de su sueldo, de sus jefes. De la vida en general.

Me toca el turno. La pregunto, algo intimidada, por los cursos de Aula Mentor. 

"Espera ahí a que venga Andrés"

Espero ahí, apoyada en una mesa, a que venga Andrés (¿quién es Andrés?) Héctor juega con un caracol de juguete con ruedines. Le hace rodar, corre hacia él, le trae, me le enseña, me señala la puerta. Quiere salir al patio y jugar fuera pero le explico que tenemos que esperar a un señor con quien mamá tiene que hablar. Parece entenderme y sigue jugando en el hall con su caracol de ruedines.

La mujer antipática pasa a nuestro lado. Al ver a Héctor cambia el gesto y su voz se dulcifica. Abre los brazos, le llama cariño (parece increíble que pueda salir algo amoroso de esta mujer...) le pregunta su nombre. Luego pega su boca a mi oreja. Tanto que parece que va a contarme el último cotilleo de su portal.

"es una pena que estos críos crezcan. Luego llegamos a mayores y la vida te convierte en un amargao..."
Se aleja unos metros y le escucho ladrar a dos señoras:

"para los talleres, necesitáis dos fotografías, la fotocopia del DNI. Sí, hoy es el último día !!! ¡¡Andrés!!!!!!

 

3 comentarios:

  1. El secreto de confesión me ha imprsionado, pobre amargada, pobre madre solitaria...

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  2. El lema de ¿quiere ser un amargado?, pregúntame cómo... tiene tela lauri. Es triste vivir así y encima ser consciente de que eres un amargado y no hacer nada para solucionarlo... Tengo una amiga que siempre me dice: hay gente a la que la vida le viene grande.

    Besos!

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